Cafes Baque Cafe

Orígenes cafete

Brasil: 
Brasil es el primer productor mundial de cafe, rondando los 20-25 millones de sacos (60 kg por saco) anuales. En este país, 5 millones de personas viven directa o indirectamente del cafe.
Los cafes de Brasil, tratados casi todos por vía seca, son bastante diversos. Los embarcados por el puerto de Santos, sobre todo los strictly soft, tradicionalmente han sido considerados como los más suaves. Tienen gran reconocimiento en el mercado mundial los cafes del Sul de Minas, con más cuerpo y perfume más fuerte. Los cafes de Río son muy particulares, con un sabor a yodo que recibe el nombre de “gusto de Rio” o “riado”, y un cuerpo marcado.
Brasil es un mosaico de sabores: Paraná, Sao Paulo, Bahía, Espíritu Santo (históricamente el cafe de los Papas)… Por todo ello, es muy difícil de tipificar los cafes de Brasil con un patrón único. Dentro de Brasil, hay que destacar la producción de un robusta llamado conilón, sobre todo en las regiones de Rondonia.

Colombia
Es el primer productor mundial de arábica lavado. Casi 600.000 familias viven en Colombia del cultivo, industria y comercio del cafe. Hablar de cafe colombiano, es hablar de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, asociación gremial en constante lucha por mejorar las condiciones de vida y trabajo de los cafeteros. El resultado de un cafe de calidad que, apoyado en una inteligente campaña publicitaria dirigida por la Federación a nivel mundial, es identificado popularmente como el mejor cafe del mundo, aún existiendo cafes más apreciados por los connaisseurs.
Es un cafe ácido, suave, con poco cuerpo pero con un aroma agradable. De entre los cafes colombianos, los más ácidos se envían a los países del norte y centro de Europa, donde aprecian más la acidez. Los cafes menos ácidos son enviados a países latinos.

Costa Rica: 
Uno de los mejores productores de arabica lavado. Técnicas modernas de cultivo aplicadas a una de las tierras más ricas de todo el continente por su origen volcánico, dan en Costa Rica uno de los rendimientos por hectárea más altos del mundo.
Las plantaciones en Costa Rica se sitúan entre los 200 y los 1.700 metros. Lógicamente, las plantaciones situadas por debajo de los 700 metros dan un cafe de menor calidad y poca acidez.
Son aquellos cafes que crecen por encima de los 900 metros los que alcanzan mayor grado de calidad, sobre todo los Strictly Hard Bean (SHB), que crecen por encima de los 1.200 metros. Estos SHB de Tarrazú, Heredia o Volcán Poas, son cafes bastante completos con cuerpo aceptable, alta acidez y magnífico aroma.

Guatemala: 
Solamente arabicas. Sus SHB, cafés de altura, pueden considerarse como unos de los cafes más ricos del mundo. Sin faltarles cuerpo, tienen acidez y aromas afrutados y florales.

Etiopía: 
Cuna del cafe o, por lo menos, donde se han encontrado restos arqueológicos de los cafeteros más viejos.
Productor de arabicas, tanto lavados como naturales. Cafes de poca cafeína. Algunos muy ácidos, producto de cultivos a más de 2.000 metros. Otros, muy salvajes como los Djimah. También, los hay excelentes por su dulzura, perfume y suavidad como los Harrar. Y aún podríamos hablar de los Sidamo, Kaffa…

Kenya: 
Otro de los grandes desde el punto de vista de la calidad. La mayor parte de sus cafes se cultivan más arriba de los 1.500 metros, algunos de ellos por encima de los 2.000. Kenya creó en su día un organismo tutelador para el cafe: el Coffee Borrad of Kenya. Sus cafes son de una gran acidez, una alta calidad y un alto precio.

Jamaica: 
Los llamados Blue Mountain de Jamaica son unos de los cafes más célebres del mundo.
Cafes magníficamente perfumados y ligeramente ácidos.
Ahora bien, su precio es más del doble respecto a cualquier otro cafe. Los compradores, casi exclusivos, son los japoneses.

Indonesia: 
Gran productor de cafe robusta (85%) de gusto muy amargo. Peligroso por la posible presencia de granos fermentados. De su producción arábica habría que destacar algunos cafes de calidad marcada.

Uganda: 
Uno de los orígenes más seguros a la hora de comprar robustas, generalmente neutros y sin sabores extraños.

Angola: 
Desgraciadamente, asuntos políticos han repercutido en la calidad del cafe. La prolongada guerra y, junto a ella, la marcha de los últimos portugueses que controlaban las mejores fincas, han dado al traste con la producción. De todas formas, es un robusta excelente por su aspecto y por su gusto.

Camerún: 
Dos tercios de su producción corresponden a cafes robustas, por lo general bien cultivados y preparados. Destaca entre los robustas por su gran calidad. Sus cafes arabicas son más bien vulgares, si exceptuamos la producción de algunas pequeñas fincas de propiedad europea, que dan cafes comparables a los centroamericanos.

Tanzania: 
En términos de carácter, el cafe tanzano pertenece a la familia de los africanos centrales y del este, mayoritariamente lavados, brillantes, con cierta acidez y equilibrados en taza. En los últimos años se ha convertido en uno de los orígenes preferidos por los norteamericanos y ello ha comportado la aparición de granos de este país africano en importantes premios cafeteros. 
A pesar de su gran potencial, a menudo una mala manipulación y sobretodo un deficiente almacenamiento y transporte acaban corrompiendo la taza tanzana.

Vietnam: 
En poco menos de 20 años, Vietnam se ha convertido en el mayor productor de cafe robusta del mundo, siendo además, la comercialización de este producto el tercer aporte de divisas más importante para el país, alrededor de 583 millones de dólares al año.

Los robustas vietnamitas se caracterizan por su sabor moderado, sin que su calidad –muy uniforme en toda la cosecha sea de la mejores del mercado. Actualmente, Vietnam está exportando dos calidades de Cafe, la 1 y la 2. A la primera corresponde el 30% del total de las exportaciones, mientras que el resto se enmarca en la calidad 2. La principal diferencia entre ambas es la proporción de granos negros o rotos que albergan los sacos. Así en los sacos de calidad 1, no puede haber más de un 3% de granos defectuosos, mientras que en los de calidad 2, esta proporción no puede sobrepasar el 5%.